‘Tras años en los que orbitaban en distintas galaxias musicales, Clara Campos y Javier Prieto fueron a encontrarse en una exposición fotográfica en Sevilla. La cantante onubense, bien conocida por sus incursiones en la música tradicional sefardí y de las 3 culturas, andaba buscando su propia forma de cantar, su propio discurso. El gaditano por su parte, se encontraba en pleno desarrollo de su carrera en solitario al son de sus handpans y soñaba con encontrar la voz que construyese el discurso de sus melodías. El flechazo fue inmediato y decidieron buscarse y rebuscarse para encontrar órbitas comunes en las que la música fluyese de forma natural. y cocinando en un caldero grande un guiso que tiene tanto de folk como de música experimental, tanto de barroco como de psicodelía, tanto de onírico como de terrenal, tan árabe como pagano, tan andaluz como de ultramar, parecen haber dado con una manera de cohabitar la escena, la música y la palabra. Parece que han encontrado la manera de caminar al unísono.”